Crear con las manos
Mi padre escultor y mi madre pintora me enseñaron a ver el mundo en formas y colores. Durante años, la ingeniería absorbió esa creatividad.
Ahora la recupero conscientemente. Cada día reservo un espacio para crear: sin agenda, sin cliente, sin objetivo más allá del acto mismo de crear. Este sitio es el registro de eso, no una selección de lo mejor, sino lo que hubo cada día.
Directo, vibrante, sin intermediarios digitales. La mano sobre el papel, sin distancia.
La misma búsqueda con otras herramientas: la pantalla, las capas, la forma reducida a su mínimo.
Un trazo que no se levanta. Ejercicios de atención más que de destreza.
Lo que no era para nadie. Diez minutos entre dos reuniones, páginas enteras que no llevan a nada.
El arte no es mi profesión.
Es mi práctica de presencia.